lunes, 24 de octubre de 2011

Desde el punto de vista aristotélico, se puede relacionar Electra con Ayax al verse como en un primer punto comparten la misma hamartía, el mismo deseo de venganza. En el caso de Ayax, es contra Agamenón (el cual es el padre de Electra), y en el caso de ésta, contra su propia madre. A su vez comparten la hybris, porque aunque Ayax en vez de matar a los reyes, haya matado animales, aún así tenía la intención; en el caso de Electra, Orestes tiene la intención pero termina matando a su madre. Una diferencia que puede encontrarse en ambas tragedias es que Ayax, al salir de su locura temporal provocada por Atenea decide quitarse la vida antes que vivir en vergüenza y deshonor, ya que ésta es la salida más heroica ante esa situación. En contra posición, en el caso de Electra y Orestes, a estos no les preocupa su destino, sino, simplemente, cumplir con la venganza, ya que la vida de ellos no podría empeorar más, por lo que no hay en estos esa característica del honor que posee Ayax como guerrero. Este ejemplo mencionado de Electra, puede encontrarse claramente descripto entre la discusión de ésta con su hermana Cristóme

La historia inicia cuando el Pedagogo, antiguo ayo del palacio en Argos, le muestra a Orestes lo que hay allí, pues siendo él pequeño, Electra, su hermana mayor, se lo entregó por miedo a no ser asesinado al igual que su padre, Agamenón, por Clitemestra (madre de Orestes, Electra y Crisótemis) y Egisto (actual esposo de Clitemestra y rey en Argos. Oresetes fue enviado a Fócide junto con Estrofio, sobrino de su padre, 20 años atrás y ahora está a punto de llevar a cabo la venganza de su padre, ya que a través del oráculo pítico, Orestes debe planear la muerte justiciera por su mano, sin escudo ni ejército. Orestes explica su plan de acción, el cual consiste en que el Pedagogo tendrá que hacerse pasar por extranjero de Fócide y notificar en el palacio la muerte de Orestes, de esta manera, con astucia y engaños, podrán asesinar a Clitemestra y Egisto; pero no sin antes, presentar ofrendas a la tumba de su padre. Electra se encuentra dentro del palacio lamentándose y exigiendo justicia por el asesinato de su padre. El coro, conformado por doncellas del lugar, entra en escena durante sus lamentos e inicia un largo diálogo lírico que representa la reflexión de Electra y queda resuelta su actitud de fidelidad a su padre y la esperanza de venganza de Orestes. Crisótemis, hermana menor de Electra, entra en escena y ambas comienzan a discutir, pues Electra cree que Crisótemis está defraudando la memoria de su padre por carecer de ávidos deseos de venganza, sin embargo, Crisótemis refleja prudencia y cordura en sus palabras. Ante una discusión sin resolución alguna entre ambas, Crisótemis se retira de escena para presentar sus ofrendas a la tumba de su padre. Electra permanece en escena y el coro anuncia que Clitemestra ha tenido una visión nocturna que predice que pronto será vengado el espíritu de Agamenón. Clitemestra entra en escena y sostiene una fuerte discusión con Electra, pues ella se justifica al mencionar que Agamenón había sacrificado a su hija ante los dioses y por ello debía de morir, sin embargo, Electra le recrimina su deslealtad, asesinato y complot con Egisto (actual esposo de Clitemestra) para degollar a su padre y apoderarse de Argos. Mientras ambas se recriminan, el pedagogo entra en escena, haciéndose pasar por el extranjero de Fócide que anuncia la supuesta muerte de Orestes. Ante esta noticia, Clitemestra se siente mucho más tranquila y confiada e invita al pedagogo a pasar al palacio. Electra permanece desconsolada y frustrada ante su deseo de venganza. Crisótemis entra en escena y le comenta a Electra que Orestes permanece vivo, pues encontró otras ofrendas en la tumba de su padre, sin embargo, Electra le da la noticia y le pide que lleven a cabo la venganza juntas. Crisótemis se niega a ayudarla y se retira de la escena. Mientras Electra continúa lamentándose, Orestes entra en escena y tras ver su enorme pesar, le confiesa quién es él y su plan justiciero. Electra se llena de dicha, pero sabe que debe disimular, pues Egisto estaba por llegar al palacio. Orestes entra al palacio mientras Electra permanece afuera esperando la llegada del traidor. Egisto sostiene un enfrentamiento verbal con Electra y se burla de ella. Electra, por el contrario, le contesta de forma evasiva y lo envía al palacio. Egisto, confiado, entra al palacio y se encuentra con la muerte, tanto suya, como de Clitemestra








La historia de la familia Pelópida o Átrida
Hipodamia es una joven bellísima, cuyo padre no permite que se case. Pélope, uno de los muchos pretendientes de Hipo¬damia, logra ganársela en una competencia de carros gracias a las trampas de un cochero, Mirtilo. Pélope se lleva a Hipodamia y después de un tiempo mata al cochero de quien cree que in¬tenta seducir a la joven. Hermes, padre de Mirtilo, cumple con la última voluntad de su hijo: que la descendencia de Pélope sea maldita.
Pélope engendra en Hipodamia dos hijos, Atreo y Tiestes, y en la ninfa Axíoque concibe a Crisipo. Cuando Atreo y Tiestes crecen, por pedido de su madre, asesinan a Crisipo. Pélope los maldice y destierra. Los jóvenes se refugian en Micenas, donde reina un rey sin descendencia. Siguiendo un mandato de los dio¬ses, los habitantes de Micenas convocan a los hijos de Pélope para elegir un heredero al trono. Esta convocatoria desata la ri¬validad de los hermanos. Atreo tiene un vellocino (una piel de oveja) de oro. Tiestes seduce a la esposa de Atreo, Aérope, quien entrega el vellocino a su cuñado-amante.
Por esto, frente a los micénicos, Tiestes propone que sea rey el que posea un vellocino de oro. Atreo, aconsejado por Zeus a través de Her¬mes, convence a Tiestes de considerarse verdaderamente rey si el sol repite una vez más su recorrido habitual (de este a oeste). Si el sol invierte su curso, Tiestes deberá admitir que el rey sea Atreo. En cuanto el confiado Tiestes acepta la propuesta, el sol se pone por el este.
Confirmado como rey, Atreo finge perdonar a su hermano la traición cometida con Aérope. Lo invita a un banquete. Mientras tanto, Atreo mata a tres hijos de Tiestes, los despedaza y prepara como manjar para servirle a su hermano. Una vez que Tiestes ya ha comido, Atreo le muestra las cabezas de los niños y lo destierra. Tiestes, por consejo de los dioses, fe¬cunda a una de sus hijas, Pelopia, y así engendra a Egisto. Pe¬lopia no sabe quién es el padre de su hijo y poco tiempo des¬pués se casa con su tío Atreo, quien cría a Egisto. Egisto crece y Atreo le encomienda el asesinato de Tiestes. El joven sale de Micenas en búsqueda de su víctima, pero se entera de que Ties¬tes es su verdadero padre. Vuelve al reino de Atreo, lo mata y devuelve el trono a Tiestes.
Atreo concibe en Aérope a Agamenón y Menelao, los hé¬roes que encabezan la guerra griega que destruye a Troya. La leyenda cuenta que el motivo de esta guerra ha sido Helena, la mujer más hermosa del mundo, envidia de la misma Afrodita y esposa de Menelao, de quien la rapta el troyano Paris, guiado por ia diosa del Amor.Agamenón está casado con la hermana de Helena, Clítemnestra. Pero la ha forzado a ello, lo ha logrado a través de un crimen: Clitemnestra estaba casada con Tántalo, hijo de Tiestes; Tántalo y Clítemnestra ya tenían incluso un ni¬ño; Agamenón mata a padre e hijo y consigue de los hermanos de Clitemnestra una reconciliación que le permite el matrimo¬nio, pero no repara el odio que la joven le profesa. De los hijos de la nueva pareja, los poetas trágicos griegos destacan a Ifige¬nia, Electra, Crisótemis y Orestes.
En un momento de la guerra de Troya, los barcos griegos no pueden avanzar hacia Asia Menor por falta de vientos, hasta que descubren que la diosa cazadora Ártemis es quien en reali¬dad se les opone. Ella exige un sacrificio humano. El motivo varía según las leyendas: la causa del cruel pedido podría ser que Agamenón se ha Jactado de cazar una cierva mejor que la dio¬sa, o que Atreo no le ha sacrificado a la hermana de Apolo el vellocino de oro o que Agamenón le ha ofrecido a la diosa el producto más bello del año en que nació Ifigenia. Es a esta precisamente a quien solicita la diosa. Agamenón accede y se profundiza el rencor de Clitemnestra, sometida por segunda vez a la pérdida de un hijo por las manos de Agamenón.
Mientras Agamenón está en Troya, Egisto y Clitemnestra se aman, unidos especialmente por un odio común a Agamenón. Cuando este vuelve de Troya y trae consigo a Casandra, troyana sometida a él por el triunfo guerrero, Egisto y Clitemnestra lo asesinan. Electra teme por la vida de Orestes, hijo varón de Agamenón y, por lo tanto, heredero legítimo al trono. Lo envía entonces en secreto a Estrofio, rey de Fócida, con un pre¬ceptor de confianza. En Fócida se cría Orestes en íntima y sin¬cera amistad con el hijo de Estrofio, Pílades. Cuando es adulto Apolo le ordena vengar la muerte de su padre.
Sabemos que cuando Sófocles escribe y representa su Electra, el público ateniense ya ha visto en los teatros de su ciudad la Orestíada de Esquilo, quien junto con Euripides completa la tríada de los autores trá¬gicos más trascendentes de la literatura clásica, los tres del si¬glo de Pericles.
Eurípides, después de Sófocles, también escribe una tra¬gedia a la que titula Electra y otra, Orestes. Los textos de Es¬quilo, Sófocles y Eurípides (en ese orden) ponen la misma his¬toria en escena, pero en diferentes momentos tanto del siglo V ateniense (el tiempo de los espectadores) como de la historia de los personajes. Cuando se representa la Orestíada (458 a.c.), la polis ateniense está consolidando su democracia y nuevas clases sociales acceden a las jerarquías políticas. Esquilo narra la historia de Orestes desde que Clitemnestra mata a Agamenón y la esposa asesina recuerda a Atreo

sábado, 13 de agosto de 2011

En este mundo no hay nada mas ficticio , que una paz donde las personas se entiendan mutuamente

domingo, 10 de julio de 2011

para sobrevivir, te aferras a todo lo que conoces y entiendes y lo llamas realidad
pero el conocimiento y la comprencion son ambiguos , la realidad puede ser una ilucion .
todos los seres humanos viven con las creencias equivocadas
¿no es esa otra manera de ver las cosas?

miércoles, 15 de junio de 2011


Hay muchas clases de sentimientos, pero es necesario convertirlos en palabras para que los entiendan

martes, 14 de junio de 2011


Si te falta el cielo, adquire el conocimiento y preparate para la oportunidad. Si te falta la tierra, busca la fuerza para romper los campos. Juntos, el cielo y la tierra transforman el peligroso camino en la senda de la justicia